Alimentación y salud ocular

Escrito y revisado por Francisco Javier González Matallanos
Óptico-optometrista colegiado n.º 8240
Última revisión profesional: 8 de agosto de 2026

Información profesional actualizada

Una dieta equilibrada contribuye a la salud general, pero ningún alimento aislado cura ni previene por sí solo una enfermedad ocular. Los suplementos AREDS2 solo están indicados en determinadas fases de degeneración macular y deben valorarse con profesionales sanitarios.

Una buena alimentación con una dieta rica en vitaminas es imprescindible para mantener una buena salud ocular y está asociada con un menor riesgo de padecer patologías como el glaucoma o las cataratas. Además, la carencia de ciertos nutrientes puede perjudicar a nuestra salud visual, por ejemplo, el déficit de vitamina A puede producir ceguera nocturna, y el de vitamina B2, alteraciones corneales y neuropatías ópticas.  

Para que nuestros ojos funcionen de una manera correcta necesitan un aporte continuo de una serie de nutrientes; algunos provienen directamente de la ingesta y otros deben sintetizarse en el propio organismo a partir de ciertos alimentos que deben estar presentes en nuestra dieta. Aquellos nutrientes que no pueden faltar en nuestra dieta son:

Vitaminas

Éstas son fundamentales para una buena salud ocular. Entre éstas destacan las vitaminas A, C, D y E. La vitamina A tiene alto contenido en retinol y betacaroteno y es fundamental para la retina. Protege contra la ceguera, ayuda a mejorar la visión nocturna y a aliviar la sequedad de la conjuntiva ocular y las úlceras en la córnea. La vitamina C es fundamental para todos los tejidos de los ojos por su importante función antioxidante. Protege al cristalino de la opacificación y de las radiaciones ultravioletas, ayuda a mantener saludables los vasos sanguíneos que irrigan los ojos y es fundamental para las patologías diabéticas del ojo, para el deterioro macular y la prevención de cataratas. En cuanto a la vitamina D, tiene una participación muy importante en la fisiología de los ojos, tanto a nivel protector, participando en los mecanismos inmunológicos de defensa como en la protección de la mácula, evitando el riesgo de su degeneración macular (DMAE). Hay que recordar que para que la ingesta de vitamina D sea efectiva es necesaria la exposición de la piel a los rayos ultravioleta.

La Vitamina E tiene una función antioxidante muy importante, y se encarga de eliminar los radicales libres que se generan en el metabolismo celular y el exceso en la exposición a las radiaciones ultravioleta. Además contribuye a proteger la mácula, frenando la aparición de las degeneraciones maculares o la evolución de la enfermedad. También tiene un papel protector en el glaucoma y en las cataratas.

Carotenoides

Entre éstos se encuentran el betacaroteno, la luteína y la zeoxantina. Los primeros aportan la vitamina A que necesita la retina para la función visual. La luteína y la zeoxantina son pigmentos que se concentran en la mácula, y que tienen un papel fundamental, el de evitar la formación de radicales libres y moléculas oxidativas en el globo ocular que podrían causar daño en las membranas celulares y deteriorar la visión.

Ácidos grasos Omega-3

Los ácidos grasos Omega-3 son vitales para nuestra salud visual, y por ello es importante incorporarlos a nuestra dieta diaria ya que éstos no son generados por nuestro organismo de forma natural. Los ácidos grasos Omega-3, en especial el DHA, juegan un rol importante en la capa de células nerviosas de la retina, disminuyendo hasta un 38% el riesgo de padecer de DMAE. También reducen la inflamación de los ojos, y disminuyen los síntomas de irritación en personas con síndrome de ojo seco.

Oligoelementos

Como el Zinc o el Cobre, son del tipo esencial, es decir, provienen de la dieta ya que no se sintetizan en el organismo. El Zinc se relaciona con el ADN y es fundamental en los mecanismos genéticos y epigenéticos, responsables de la aparición de enfermedades como el glaucoma o las degeneraciones maculares. También tiene un papel importante en mejorar la biodisponibilidad de la vitamina A.

Fibra

La fibra tiene diversos efectos en la fisiología ocular, desde contribuir al control de los niveles de glucemia hasta participar en la composición de la microbiota ocular, fundamental para prevenir infecciones o controlar las reacciones alérgicas o autoinmunológicas, como las uveítis, la DMAE o el ojo seco.

Una buena alimentación y poner tu salud visual en manos de profesionales hará que tus ojos se mantengan sanos por mucho más tiempo. Pide tu cita ya y protege tu salud visual.

Fuente y revisión profesional

Contenido revisado el 8 de agosto de 2026. Información general; no sustituye una exploración, diagnóstico o tratamiento individual.

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