En la actualidad, la sociedad se ha concienciado de la importancia de cuidar nuestro cuerpo y ejercitarlo para mantenernos saludables. Quién más y quién menos realiza algún tipo de actividad física, ya sea caminar durante media hora al día, correr o practicar yoga. Sin embargo, nos hemos olvidado de darle el cuidado que necesita a una parte muy importante de nuestra anatomía. Porque, ¿sabías que podemos ejercitar nuestros ojos?

Aunque las patologías oculares no pueden curarse mediante ejercicios, al ejercitar nuestros ojos podemos prevenir que ciertos problemas visuales se agraven, como la fatiga ocular. Un ejemplo que nos sirve para entender cómo podemos beneficiarnos de este tipo de entrenamientos es la presbicia. Aunque se trata de algo que sucede debido al envejecimiento natural de nuestros organismo y que, por lo tanto, todos vamos a padecer en mayor o menor medida, ejercitar nuestros músculos oculares para que avance de una forma más lenta.

¿Quién puede realizar ejercicios oculares?

Todos podemos ejercitar nuestros ojos y beneficiarnos de ello. En el mundo digitalizado en el que vivimos, en el que pasamos horas fijando nuestra vista en pantallas, todo el mundo debería dedicarle unos minutos a descansar y relajar la vista, así como ha realizar sencillos ejercicios de acomodación y enfoque, para contrarrestar el hecho de tener nuestra visión centrada en un punto cercano durante mucho tiempo.

Para realizarlos no es necesario ningún equipamiento. Además, pueden hacerse en cualquier lugar y están especialmente indicados para realizar durante pequeñas pausas en el día a día, en el trabajo, en clase o en casa. A continuación vamos a mostrarte algunos sencillos ejercicios que puedes comenzar a practicar hoy mismo.

Parpadeo

Parece increíble, pero cuando estamos muy concentrados haciendo algo, sobre todo cuando estamos mirando una pantalla, nos “olvidamos” de parpadear. Al realizar menos parpadeos de los que deberíamos nuestros ojos se resecan, causando enrojecimiento, sequedad y fatiga ocular. Por eso es tan importante realizar este tipo de ejercicios a lo largo de nuestra jornada, de forma que al terminar el día nuestros ojos no se resientan. Este ejercicio es muy sencillo: cierra los ojos fuertemente durante 4 segundos y repite unas 7 u 8 veces. De esta manera estarás mejorando la lubricación de tus ojos, relajando tus músculos oculares y reactivando la circulación. Siempre que puedas, mantén los ojos cerrados como, por ejemplo, si estás pensando en cómo terminar la frase que estás escribiendo.

Movimientos oculares

Este grupo de ejercicios te ayudará a fortalecer los músculos de tus ojos. Para ponerlos en práctica asegúrate de que estás sentado con la espalda recta y que no mueves la cabeza al realizarlos, deben ser los ojos los únicos que se muevan. Ahora, mueve tus ojos en diferentes direcciones: comienza mirando a derecha e izquierda y repite entre 5 y 10 veces. Después, hacia arriba y hacia abajo. Repite 5-10 veces. Continúa mirando hacia la punta tu nariz y después al frente. Repite 5-10 veces. Tras estas repeticiones, nuestros músculos ya han “calentado”, así que podemos pasar a ejercicios un poco más complicados: describe círculos con tus ojos, siguiendo las agujas del reloj. Repite 5-10 veces y haz lo mismo pero esta vez en el sentido contrario. Por último, realiza un 8 horizontal (o símbolo de infinito) primero en una dirección, repite 5-10 veces y luego en otra.

Masaje ocular

Este ejercicio debe hacerse con delicadeza para no aplicar demasiada presión. En primer lugar, cierra los ojos y frota tus manos hasta generar un leve calentamiento. Cuando lo hayas conseguido, coloca las palmas sobre tus ojos sin tapar tus orificios nasales. Asegúrate de que no entra luz y, por tanto, tus ojos no tienen estimulación externa. Aprovecha esta pausa, si quieres, para realizar respiración consciente durante unos 2-3 minutos. A continuación, realizando una ligera presión con la yema de los dedos, haz movimientos circulares en tus ojos durante 1-2 minutos para relajarlos y reactivar el riego sanguíneo.

Mira al horizonte

No es necesario seguir una frecuencia concreta, pero asegúrate de que de vez en cuando enfocas tu vista en un punto alejado dentro de tu campo visual. Mantén el enfoque durante al menos 10-15 segundos. Puedes repetir todas las veces que quieras a lo largo del día. Este ejercicio relajará nuestro nervio óptico, especialmente cuando llevamos demasiado tiempo concentrándonos en puntos cercanos, como cuando estamos leyendo, trabajando frente al ordenador o conduciendo.

Como has podido comprobar, ejercitar nuestros ojos es muy sencillo. Basta con prestar atención a nuestros hábitos e incorporar estos pequeños hábitos en nuestra rutina, ¡antes de que nos demos cuenta nos saldrán solos! Como siempre, en Óptima Visión te asesoraremos para que tengas la mejor salud visual y resolveremos todas tus dudas. ¡Ven a visitarnos!