Desde que comenzara hace más de un año la pandemia por coronavirus han ido descubriéndose los efectos secundarios y, sobre todo, los síntomas asociados a esta afección. Desde hace meses se ha informado de la presencia de conjuntivitis en algunos enfermos, pero según hemos ido incorporando el uso de mascarillas a nuestra rutina se ha descubierto otro problema ocular derivado: el ojo seco. En nuestro post vamos a contarte qué es el efecto mascarilla y cómo afecta a una gran parte de la población. 

Ojo seco: síntomas y causas

El síndrome del ojo seco es una enfermedad crónica que padece entre el 10% y el 25% de la población adulta, la mayor parte de ellos sin diagnosticar. Se trata de una afección especialmente molesta debido a sus síntomas, entre los que se encuentran la irritación ocular, el picor, la sequedad, la sensación de cuerpo extraño en el ojo, el enrojecimiento y, en algunos casos, la visión borrosa. En algunos casos muy graves en los que no se trata, el ojo puede sufrir daños que podrían derivar en la pérdida de la visión, como una úlcera corneal o una abrasión en la córnea. Además, los pacientes que lo sufren y no buscan solución experimentan un descenso en su calidad de vida, ya que les dificulta realizar tareas tan cotidianas como la lectura.

Antes de ver qué lo propicia, debemos aclara qué es el síndrome de ojo seco. Se trata de una falta de cantidad y calidad de lágrimas en el ojo, de forma que su lubricación y humedad son insuficientes. Pero, ¿qué causas tiene el síndrome de ojo seco? Existen diferentes factores que pueden generarlo, dependiendo del tipo de que la sequedad se produzca por la evaporación excesiva de las lágrimas o la menor producción de ellas pero, de manera general podemos decir que las principales causas de este síndrome son:

  • La exposición al humo del tabaco.
  • La sequedad propia del ambiente en el que se esté.
  • La reducción de frecuencia en el parpadeo por el uso de ciertos dispositivos, como ordenadores o smartphones.
  • La falta de vitamina A.
  • El uso de lentes de contacto.
  • Ciertas enfermedades autoinmunes.
  • Algunos medicamentos.
  • Desequilibrios hormonales, como los propios de la adolescencia y la menopausia.

Además, las mujeres y los mayores de 50 tienen mayor probabilidad de sufrir ojo seco. También es el caso, como veremos ahora, de situaciones como las actuales en las que la mayoría de personas deben llevar mascarilla durante más de 8 y 10 horas al día.

¿Qué es el efecto mascarilla?

Desde que el uso de protección frente al coronavirus se extendiese, con el paso de los meses se van descubriendo efectos secundarios en la salud ocular que afectan en mayor o menor medida a nuestra vida cotidiana. En concreto, el denominado efecto mascarilla produce dos situaciones que son incómodas para quien las sufre. La primera de ellas es la incomodad que supone para aquellas personas que usen gafas el hecho de que el vaho procedente de la respiración empañe los cristales y dificulte la visión.

Ese mismo vapor caliente procedente de la mascarilla es el que hace que se produzca, o se agrave si ya existía, el síndrome del ojo seco. De igual forma que el aire caliente de la calefacción o el frío del aire acondicionado, el hecho de llevar puesta la mascarilla durante largas jornadas hace que sintamos sequedad, picor o la sensación de que se nos ha metido algo en el ojo. La solución para paliar estos molestos efectos es muy sencilla. Por un lado, debemos asegurarnos de que la mascarilla esté muy bien ajustada por la parte superior. De esta forma evitaremos, en la medida de lo posible, que ese aire caliente se proyecte hacia arriba.

Debemos tener en cuenta que es muy importante evitar tocarnos los ojos, por mucho que nos piquen o nos molesten. No solo por las bacterias que normalmente tenemos en las manos sin ser conscientes de ello. Además, hemos aprendido que el coronavirus se puede transmitir por esta vía. Una forma más saludable de aliviar los síntomas es el uso de lágrimas artificiales o colirios sin conservantes que permitan devolverle a los ojos la humedad que necesitan.

 

Si estás experimentando molestias o sientes que te ha agravado algunos de los problemas de visión que ya tenías, no olvides acudir a tu revisión anual. Recuerda que es más importante que nunca mantenernos sanos, pide cita en nuestra óptica y estaremos encantados de ayudarte.