El cambio de hora es el típico momento que, a pesar de suceder cada año, una vez tras otra nos pilla despistados.

La madrugada del sábado 28 de octubre al domingo 29 de octubre habrá que adelantar los relojes. A las 03:00 pasarán a ser las 02:00. Como todos bien sabemos, ese día vamos a poder dormir una hora más!!

La decisión del cambio de hora se remonta a 1976 y el objetivo principal es reducir el consumo de energía. Actualmente el objetivo sigue siendo lograr el ahorro energético. Es decir “estirar” los días para sacarle más provecho a la energía solar y aprovechar más y mejor las horas que de luz natural en nuestras actividades cotidianas: la salida del trabajo, las horas de estudio con luz natural o cualquier tipo de actividad recreativa al aire libre.

Es indudable que el cambio de hora tiene diversos efectos sobre nuestro cuerpo. Lo habitual es acostumbrarse rápidamente, sin embargo, hay personas a las que les afecta más este cambio.

El cambio de hora también afecta a los cuidados de la vista, estas son algunas claves:

  • Tras el cambio de hora, anochece antes y, por tanto, estemos más expuestos a la luz artificial. Por este motivo es importante asegurarse de tener una iluminación correcta para evitar la fatiga ocular: luces no demasiado cálidas para trabajar o estudiar, evitar fluorescentes, asegurarnos que la zona de trabajo está bien iluminada …

  • Si utilizamos gafas, es aconsejable que los cristales cuenten con un tratamiento antirreflejante ya que la luz artificial genera reflejos que pueden provocar fatiga visual. También se recomienda utilizar lentes diseñadas para reducir la fatiga visual cuando se utilizan dispositivos electrónicos, ya que mejoran el contraste y la nitidez, evitando el deslumbramiento de las pantallas.

  • Con el uso de las calefacciones el ambiente se seca afectando a lo ojos, produciendo sequedad ocular. Para contrarrestar este efecto, se aconseja el uso de lágrima artificial.

  • Durante esta época del año sigue siendo muy importante el uso de gafas de sol, teniendo especial cuidado en zonas de montaña y en la nieve, ya que la luz es 8 veces más intensa en estos lugares. Para protegernos deberíamos usar gafas de sol adecuadas para cada ocasión. Además, las gafas de sol nos protegen en situaciones de condiciones climáticas adversas como el viento, que puede provocar sequedad ocular o favorecer la entrada de cuerpos extraños al ojo.

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