Escrito y revisado por Francisco Javier González Matallanos
Óptico-optometrista colegiado n.º 8240
Última revisión profesional: 8 de agosto de 2026
Información profesional actualizada
El ojo rojo puede tener causas infecciosas, alérgicas o irritativas y el tratamiento depende de la causa. Los antibióticos no sirven para las conjuntivitis víricas. Dolor, fotofobia, pérdida visual, secreción intensa, uso de lentillas o síntomas en un recién nacido requieren valoración sanitaria.
Con la llegada del verano y el calor es cuando nos apetece refrescarnos en la piscina, en el mar o en el río. Después de tomarnos un refrescante chapuzón, podemos notar irritación en nuestros ojos. El cloro de las piscinas, la sal marina y las bacterias del agua de ríos, lagos y pantanos, puede hacer que los ojos se irriten, causando molestias, sensación de sequedad o arenilla. Aunque, por lo general, la irritación se irá sola en poco tiempo, he aquí unos tips que te pueden ayudar a aliviarla:
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No te sumerjas cuando el agua este turbia o no parezca limpia.
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Enjuaga los ojos con agua fría. Después del baño, enjagua tus ojos con agua fría para eliminar los rastros de substancias o bacterias que pueden causar la irritación.
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Seca los ojos con una toalla suave y limpia y no compartas la toalla.
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Utiliza una solución salina para restaurar la humedad de los ojos. La aplicación de gotas de suero fisiológico o lágrima artificial, que si además se mantiene en frío, aportarán un efecto descongestivo, o el lavado de la zona utilizando un baño ocular puede favorecer el bienestar ocular.
Fuente y revisión profesional
Contenido revisado el 8 de agosto de 2026. Información general; no sustituye una exploración, diagnóstico o tratamiento individual.