Empezaremos este post recordando lo evidente: debemos cuidar nuestra salud ocular durante todo el año. Una vez dicho esto, el verano es una época en la que nos relajamos, dejamos de pasar tanto tiempo delante de pantallas y le damos descanso a nuestro organismo. Pero, además, en estos meses tan esperados nos exponemos a condiciones ambientales y actividades especiales que afectan a nuestra salud ocular. Aunque ya hemos interiorizado que en la temporada estival debemos mantenernos hidratados y utilizar protector solar, parece que no acabamos de concienciarnos de que también debemos proteger nuestros ojos. En este post repasaremos los consejos para cuidar nuestros ojos en verano que necesitas saber pero nadie te ha contado.

Proteger nuestros ojos de los rayos solares

Una de las cosas que más nos gustan del verano es el sol y las largas horas disfrutando de él al aire libre. Pero esto tiene su lado negativo para nuestra salud si no tomamos precauciones especiales. Durante los meses estivales estamos expuestos a una mayor radiación solar y por eso nos debemos poner cremas protectoras que nos protejan de los rayos ultravioleta (UV). Esta radiación no solo puede producir quemaduras cutáneas, también es perjudicial para nuestros ojos, ¿sabías que también puede producir daños en nuestras córnea, acelerar la progresión de cataratas o quemaduras en la retina?

Para que no se produzcan este tipo de problemas, es imprescindible cuidar nuestros ojos cuando estemos fuera. En primer lugar, debemos evitar exponernos al sol durante las horas centrales del día, es decir, entre las 12.00 y las 16.00 de la tarde, ya que en ellas se concentra la mayor radiación solar. En segundo lugar, no debemos mirar directamente al sol, incluso aunque llevemos gafas. Y por último, debemos proteger nuestros ojos llevando gafas de sol. Estas deben tener filtros homologados que bloqueen entre el 95% y el 100% de los rayos ultravioletas. Si quieres asegurarte de que tus gafas de sol son de calidad y seguras, visita tu óptica y déjate aconsejar por profesionales como nosotros. Recuerda que los cristales pueden graduarse para adaptarse a tus necesidades.

Además, siempre que puedas y especialmente si se trata de las horas más intensas del día, además de gafas de sol cúbrete con un sombrero o gorra que bloque aún más los rayos solares. ¡Toda protección es poca!

Proteger nuestros ojos del cloro y el agua salada

¿Qué sería un verano sin chapuzones en la piscina o en el mar? Cuando suben las temperaturas es un placer darse un baño pero debemos hacerlo con cabeza y siendo conscientes de que nuestros ojos pueden verse afectados. Por un lado, el agua de la piscina contiene cloro. Esto ha de ser así para desinfectar el agua y que no proliferen en ella bacterias y virus. Sin embargo, por muy necesario que sea también puede causar irritación que derive en conjuntivitis infecciosas. En el caso de que nos bañemos en la playa ocurre algo similar, pero en este caso la irritación que se produce se debe a la propia salinidad del mar.

En cualquier de los elementos es importante tener presente que no debemos bañarnos en ningún tipo de agua si llevamos puestas lentillas. Al entrar en contacto con el agua, las posibles bacterias y agentes irritantes que haya en ella queda “atrapado” por la lentilla y ni siquiera limpiandola con los productos adecuados consiguen eliminarse.

Para cuidar nuestros ojos en verano a la hora de darnos un baño ya solución es muy sencilla: protegerlos con gafas de natación o de buceo. Así evitaremos que el agua entre en contacto con nuestros ojos y no los expondremos a agentes irritantes. En algunos casos también es posible graduar este tipo de gafas para ver con nitidez cuando estemos sumergidos. Toma también una precaución extra para reducir las posibilidades de contraer conjuntivitis y no compartas toallas ni te toques los ojos en la medida de lo posible. Por último, procura no utilizar maquillaje en la zona de los ojos (incluso aunque sea waterproof) si vas a meterte en el agua.

Proteger nuestros ojos del aire acondicionado

Por último, debemos cuidar nuestros ojos en verano para que tengan la hidratación adecuada. Durante estos meses de más calor se hace necesario enfriar las estancias, ya sea en nuestra casa o en los lugares público que visitamos, como cafeterías o autobuses. Aunque sea muy beneficioso para regular la temperatura, el aire acondicionado reseca mucho el ambiente, haciendo que nuestros ojos se resequen. Esa es la razón por la que se enrojecen, nos molestan y nos pican.

Para evitar que esto ocurra es importante que el aire acondicionado se mantenga por encima de los 21-22º y no esté encendido durante toda la noche. En el caso de que no podamos regularlo, debemos evitar situarnos debajo del flujo directo del aire. En ambos casos, y sumandoles el hecho de que durante el verano suele haber menor humedad en el ambiente, podemos utilizar lágrimas artificiales para mantener la hidratación de nuestros ojos.

Siguiendo estos simples consejos conseguirás disfrutar al máximo del verano y cuidar tus ojos mientras lo haces. ¡Felices vacaciones!